
Una combinación increíble de aquella aldea de pescadores que salto a la fama en la década del ’70 de la mano de Brigitte Bardot con un destino top de turismo internacional que no tiene nada que envidiarle a otras playas del mediterráneo. Con su característica Rua Das Pedras que atrae al caer la tarde a los turistas, una pintoresca calle empedrada que ofrece decenas de bares, donde la música suena eternamente, y acogedores restaurantes ideales para una cena romántica a la luz de las vela mientras la luna se refleja en el mar, una interesante movida fashion con las boutiques mas chic de Río de Janeiro y São Paulo, espectaculares negocios de artesanía y una vida bohemia y cultural intensa









