
Fue construida enteramente en medio de una región desértica y prácticamente inhabitable. Pero gracias al ingenio humano, se transformó en un oasis en medio del desierto.
Aprovechando el caudal de los ríos que descienden de la cordillera, producto del deshielo, el agua es contenida por diques y luego conducida a través de canales que llegan a la ciudad. Por toda la ciudad encontraremos acequias bordeando las calles, que reparten el agua por el interior de esta bella localidad, dando vida a su paso a toda la forestación existente, y eso es algo que hallaremos a cada paso.
Es el punto de partida de un recorrido de lugares maravillosos por la región cuyana.









